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Job 19

Lee, medita y acompaña la Palabra de Dios en una página sencilla. RV1909 S.

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Job 19

RV1909 S | 29 versículos

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Y RESPONDIÓ Job, y dijo:

¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, y me moleréis con palabras?

Ya me habéis vituperado diez veces: ¿no os avergonzáis de descomediros delante de mí?

Sea así que realmente haya yo errado, conmigo se quedará mi yerro.

Mas si vosotros os engrandeciereis contra mí, y adujereis contra mí mi oprobio,

Sabed ahora que Dios me ha trastornado, y traído en derredor su red sobre mí.

He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído: daré voces, y no habrá juicio.

Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; y sobre mis veredas puso tinieblas.

Hame despojado de mi gloria, y quitado la corona de mi cabeza.

Arruinóme por todos lados, y perezco; y ha hecho pasar mi esperanza como árbol [arrancado].

E hizo inflamar contra mí su furor, y contóme para sí entre sus enemigos.

Vinieron sus ejércitos á una, y trillaron sobre mí su camino, y asentaron campo en derredor de mi tienda.

Hizo alejar de mí mis hermanos, y positivamente se extrañaron de mí mis conocidos.

Mis parientes se detuvieron, y mis conocidos se olvidaron de mí.

Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño: forastero fuí yo en sus ojos.

Llamé á mi siervo, y no respondió; de mi propia boca le suplicaba.

Mi aliento vino á ser extraño á mi mujer, aunque por los hijos de mis entrañas [le] rogaba.

Aun los muchachos me menospreciaron: en levantándome, hablaban contra mí.

Todos mis confidentes me aborrecieron; y los que yo amaba, se tornaron contra mí.

Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.

Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; porque la mano de Dios me ha tocado.

¿Por qué me perseguís como Dios, y no os hartáis de mis carnes?

¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡quién diese que se escribieran en un libro!

¡Que con cincel de hierro y con plomo fuesen en piedra esculpidas para siempre!

Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo:

Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios;

Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro, [aunque] mis riñones se consuman dentro de mí.

Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? ya que la raíz del negocio en mí se halla.

Temed vosotros delante de la espada; porque [sobreviene] el furor de la espada [á causa] de las injusticias, para que sepáis que hay un juicio.