Devocionales publicados
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Nada puede separarte del amor de Dios
El amor de Dios permanece firme aun cuando la vida se vuelve difícil. El amor de Cristo permanece con los hijos de Dios, aun en los momentos de dolor, temor y dificultad.
Lo que realmente domina el corazón
El peligro empieza cuando el dinero ocupa en el corazón el lugar que pertenece a Dios.
No estás solo
Aun en los días difíciles, Dios permanece cerca y sostiene el corazón cansado.
Habla de Jesús con tu vida
El testimonio más fuerte nace de una vida transformada por la luz de Cristo.
El fruto toma tiempo, persevera
El fruto espiritual crece en el corazón que permanece fiel delante de Dios.
Persevera en el amor
La fe en Cristo también se revela en la forma en que seguimos amando cuando eso requiere renuncia.
Unidos en Cristo
La fe en Cristo nos llama a vivir como parte de un solo cuerpo delante de Dios.
Discernir lo que es verdadero
Hay discursos con apariencia espiritual que pueden apartar el corazón de la verdad de Dios.
Ora en el Espíritu
La oración nace de una relación sincera con Dios y es sostenida por el cuidado del Espíritu Santo.
Construye tu fe cada día
La fe necesita ser cuidada en la presencia de Dios, con Su Palabra, oración y una vida cerca de Él.
Permanece firme en la fe
En tiempos de confusión, Judas llama a quienes siguen a Jesús a cuidar la fe y permanecer en el amor de Dios.
Sé un testimonio vivo
La fe verdadera se revela en la manera en que vivimos, porque una vida alcanzada por Cristo empieza a apuntar hacia Dios.
No te quedes a mitad del camino
Seguir a Dios requiere continuidad, también en los días en que el camino pesa y el corazón se siente débil.
Cuida tu corazón
Servir a Dios requiere un corazón sincero, libre del deseo de aparentar y de buscar beneficio propio.
El fruto nace del Espíritu
Pedro empezó a dar fruto cuando su vida fue llena del Espíritu Santo y aprendió a depender de Cristo.
Persevera en el proceso, mantente firme
La espera también forma parte del camino de quien sigue a Jesús, porque Dios prepara el corazón antes de entregar nuevos pasos.
Deja atrás lo que te detiene
Seguir a Jesús requiere una decisión real, capaz de tocar aquello que ocupa el corazón y debilita la obediencia.
Reconocer quién eres
Pedro reconoció su condición delante de Jesús. Ese momento no lo alejó del Señor; abrió el camino para ser alcanzado por la gracia.
El resultado no depende de ti; viene de la dirección de Dios
Pedro sabía pescar, pero la pesca abundante llegó cuando puso su experiencia bajo la palabra de Jesús.
Simplemente obedece.
Pedro obedeció a Jesús después de una noche sin resultados, porque puso la palabra del Señor por encima de su propia experiencia.
Por gracia, Dios nos llama
El llamado de Dios no nace de lo preparados que estamos. Nace de la gracia de Cristo, que alcanza a personas reales y las guía hacia una vida nueva.
Sin el Espíritu, no hay vida
La vida espiritual no nace de la capacidad humana. Es una obra de Dios en nosotros, por medio del Espíritu Santo.
No es solo saber, es conocer
Saber acerca de Jesús es importante, pero la vida eterna está en conocerlo de verdad y vivir en relación con Él.
Los problemas no definen tu fe
Seguir a Dios no quita las aflicciones del camino, pero sí cambia la manera en que las atravesamos.
Sin apariencias, que sea verdad.
Dios ve el corazón y busca verdad en quien se acerca a Él.
El verdadero adorador, Dios ve el corazón
Dios no busca apariencias religiosas. Él busca verdad en el corazón de quien se acerca a Él.
La vida que fluye, una Fuente en tu interior
Quien recibe a Cristo no vive vacío. La vida que viene de Él empieza a llenar el interior y transforma la manera de vivir.
Escucha lo que Dios está diciendo - Aprender a Escuchar
Dios habla, pero no siempre se nos revela todo de inmediato. Por eso, necesitamos escuchar con el corazón y vivir lo que Él nos muestra.
¿Buscando a Dios o soluciones?
Muchas veces, las personas buscan a Dios por lo que esperan recibir. Pero Jesús nos llama a buscarlo por quien Él es.
Dios en el camino
Jesús no se limitaba a lugares religiosos. Él se revelaba en el camino, en la rutina y en los encuentros comunes de la vida.
Vivir lo simple
Jesús no hizo complicada la vida con Dios. Él nos mostró que el camino es vivir el amor, la justicia, la humildad y la misericordia.
Permanece en Cristo
La vida con Dios no se trata solo de comenzar bien, sino de permanecer. En Cristo encontramos la fuerza para seguir, crecer y dar fruto.
Decide seguir, todos los días
La vida con Dios es un camino diario. Seguir a Jesús es una decisión constante, alimentando el espíritu y permaneciendo, aun en medio de la lucha.
Jesús restaura lo que parecía perdido
Jesús no desprecia a quien cayó, falló o se alejó por dentro. Él se acerca, restaura con amor y devuelve propósito al corazón herido.
Jesús entra, trae paz y envía
Cuando Jesús entra en un corazón cerrado por el miedo, no trae condenación. Trae paz, vida nueva y propósito.
Después de la resurrección, la vida sigue diferente
La resurrección de Jesús alcanza la vida diaria. Quien encuentra al Cristo vivo empieza a caminar con esperanza renovada y el corazón encendido por la Palabra.
El amor que venció la muerte
La resurrección de Jesús es la victoria de Dios sobre la muerte, el pecado y la desesperanza. Cristo vive, y eso lo cambia todo.
Cuando el cielo parece guardar silencio
Hay días en los que el alma se queda callada y las respuestas no llegan. El sábado nos enseña a permanecer en Dios aun cuando todo parece suspendido.
El amor que permaneció en la cruz
En la cruz, Jesús cargó con el peso de nuestro pecado. El Viernes de la Pasión nos llama a mirar a Cristo con reverencia, arrepentimiento y gratitud.
El amor que se arrodilla
Antes de la cruz, Jesús nos muestra que el amor de Dios no es distante ni frío. Se acerca, sirve, toca y confronta el corazón humano con verdadera humildad.
Quien realmente se encuentra con Jesús también ve su propio corazón
Un verdadero encuentro con Cristo produce reverencia, humildad y conciencia de la necesidad de gracia. Ante la santidad del Señor, el corazón se quebranta, pero también encuentra misericordia.
Obedecer a Jesús, aun cuando nada parezca favorable
La verdadera obediencia no depende de circunstancias ideales, sino de la confianza en la palabra de Cristo. Cuando Jesús habla, el corazón fiel responde con obediencia, aun sin garantías visibles.
Permanece, aun cuando sea difícil
Perseverar es seguir creyendo, obedeciendo y caminando con Dios aun en medio de luchas, demoras y debilidad. Quienes permanecen en el Señor encuentran fuerza para seguir hasta el final.
Un corazón dispuesto vale más que muchas palabras
Dios no busca solo personas interesadas en Sus bendiciones, sino corazones verdaderamente disponibles para Su voluntad. La disponibilidad es entrega, sinceridad y obediencia.
Quien camina con Dios aprende a esperar
Los procesos de Dios no siempre son rápidos, pero siempre son profundos. La paciencia nos enseña a confiar en el tiempo del Señor y a madurar mientras esperamos.
Cuando Jesús llama, todo adquiere un nuevo sentido
El llamado de Jesús no nace de la perfección humana, sino de la gracia divina. Él llama a personas comunes, con limitaciones reales y corazones quebrantados, para una misión eterna.
