Dios en el camino
Jesús no se limitaba a lugares religiosos. Él se revelaba en el camino, en la rutina y en los encuentros comunes de la vida.
Simples Assim, Jesus nace con una presencia calmada y sólida: devocional del día, biblioteca pública y una experiencia multilingüe preparada desde la base.
Jesús no se limitaba a lugares religiosos. Él se revelaba en el camino, en la rutina y en los encuentros comunes de la vida.
Devocional
Bienvenido a nuestro devocional diario,
En este domingo, 12 de abril, una reflexión especial.
Jesús no esperaba un escenario ideal para tocar una vida.
Él enseñaba en el camino, se detenía en medio del día, miraba a personas que casi nadie veía y transformaba encuentros comunes en momentos de verdad. Eso nos muestra que Dios no está limitado al templo, al culto o a una hora específica. Él se hace presente en la vida tal como es.
En Juan 4:6-7, Jesús está cansado del viaje, sentado junto a un pozo, en el calor del día. No había nada extraordinario en ese momento. Era simplemente parte del camino. Pero es justo ahí donde Él se encuentra con la mujer samaritana e inicia una conversación que llega hasta lo más profundo de su alma.
Eso nos enseña que Dios también se manifiesta en los lugares que muchas veces consideramos demasiado simples. En la rutina, en las pausas, en el cansancio, en los trayectos y hasta en los días que parecen iguales. El Señor no está lejos de la vida real. Él entra en ella.
Muchas veces esperamos un momento especial para notar a Dios. Pensamos que Él solo va a hablar cuando todo esté en orden, cuando haya silencio, cuando la vida esté más ligera o cuando el corazón esté listo. Pero Jesús muestra lo contrario. Dios se acerca en el camino.
Él habla mientras vivimos.
Él llama mientras seguimos adelante.
Él se revela en medio de lo que parece común.
Por eso, la rutina no es un lugar vacío. Puede ser un lugar de encuentro. El camino de cada día también puede ser un lugar de revelación, de dirección y de gracia.
Hoy, no menosprecies los momentos comunes.
Dios puede hablarte en medio del camino.
Oración
Señor, abre mis ojos para poder reconocerte en la rutina. Que yo no viva esperando solo grandes momentos, sino que aprenda a reconocer tu presencia en los días comunes, en el camino y en todo lo que forma parte de mi vida. Amén.
Referencia bíblica
1 ¶ De manera que cuando el Señor supo como los fariseos habían oído que Jesús hacía discípulos y bautizaba más que Juan,
2 (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),
3 dejó a Judea, y se fue otra vez a Galilea.
4 ¶ Y era necesario que pasase por Samaria.
5 Vino, pues, a una ciudad de Samaria que se llamaba Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a José su hijo.
6 Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó a la fuente. Era como la hora sexta.
7 Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dice: Dame de beber.
8 (Porque sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.)
9 Y la mujer samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú pedirías de él, y él te daría agua viva.
11 La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?
12 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?
13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed; sino <I>que</I> el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
15 La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá a sacarla.
16 Jesús le dice: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
17 Respondió la mujer, y le dijo: No tengo marido. Le dice Jesús: Bien has dicho: No tengo marido;
18 porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
19 Le dice la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde es necesario adorar.
21 Le dice Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque <I>la</I> salud viene de los Judíos.
23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad; porque también el Padre tales <I>adoradores</I> busca que le adoren.
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que adoren.
25 Le dice la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo; cuando él viniere nos declarará todas las cosas.
26 Le dice Jesús: Yo Soy, que hablo contigo.