devocionales diariosSimples Assim, Jesus

Simples Assim, Jesus nace con una presencia calmada y sólida: devocional del día, biblioteca pública y una experiencia multilingüe preparada desde la base.

06 de abril de 2026Lucas 24:13-32

Después de la resurrección, la vida sigue diferente

La resurrección de Jesús alcanza la vida diaria. Quien encuentra al Cristo vivo empieza a caminar con esperanza renovada y el corazón encendido por la Palabra.

Devocional

Después de la Pascua llega el lunes. Vuelve la rutina. Vuelven las responsabilidades. Vuelven los pensamientos de siempre. Y justamente ahí la fe muestra si es real.

En Lucas 24:13-32, dos discípulos caminan hacia Emaús tristes, decepcionados y sin entender bien lo que había ocurrido. Jesús se acerca a ellos en el camino. Camina a su lado. Escucha su dolor. Y habla a su corazón por medio de las Escrituras. Poco a poco, algo empieza a cambiar dentro de ellos.

Esta escena es preciosa porque se parece a la vida real. Mucha gente sigue andando con el corazón pesado. Mucha gente conoce palabras religiosas, pero no conoce la presencia viva de Cristo en el camino diario. Jesús sale al encuentro de personas así. Personas cansadas, confundidas, heridas. Y se acerca con paciencia y verdad.

La resurrección tiene que alcanzar el lunes. Tiene que tocar la forma en que vivimos, pensamos, reaccionamos, perdonamos y comenzamos otra vez. Cuando Jesús es reconocido, el camino continúa, pero el corazón ya no sigue igual.

Tal vez hoy estés caminando como aquellos discípulos: abatido, frustrado, intentando seguir sin mucha claridad. Si es así, pídele a Jesús que camine contigo. Él todavía se acerca. Todavía habla. Todavía enciende el corazón. Todavía abre los ojos.

Si Cristo vive, la vida puede seguir de otra manera. Con más verdad. Con más esperanza. Con más paz. Con más confianza en Aquel que venció la muerte y sigue presente en el camino.

Oración

Señor Jesús, camina conmigo en los días comunes de mi vida. Cuando mi corazón esté cansado o confundido, háblame por Tu Palabra. Abre mis ojos para reconocerte y vuelve a encender mi esperanza. Amén.

Referencia bíblica

Lucas 24:13-32

Sagradas

Leer capítulo completo

13 ¶ Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea que estaba de Jerusalén sesenta estadios, llamada Emaús.

14 E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido.

15 Y aconteció que yendo en comunión entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, e iba con ellos juntamente.

16 Mas los ojos de ellos eran detenidos, <I>para</I> que no le conociesen.

17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son éstas que tratáis entre vosotros andando, y estáis tristes?

18 Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Tú solo peregrino eres en Jerusalén, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días?

19 Entonces él les dijo: ¿Qué <I>cosas</I> ? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

20 y cómo le entregaron los príncipes de los sacerdotes y nuestros príncipes a condenación de muerte, y le colgaron de un madero.

21 Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora sobre todo esto, hoy es el tercer día que esto ha acontecido.

22 Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro;

23 y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que él vive.

24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho; más a él no le vieron.

25 Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!

26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara (así) en su gloria?

27 Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, les declaraba <I>esto</I> en todas las Escrituras que eran de él.

28 Y llegaron a la aldea a donde iban; y él hizo como que iba más lejos.

29 Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Y entró con ellos.

30 Y aconteció, que estando sentado con ellos <I>a la mesa</I> , tomando el pan, bendijo, y partió, y les dio.

31 Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos.

32 Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

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