Jesús restaura lo que parecía perdido
Jesús no desprecia a quien cayó, falló o se alejó por dentro. Él se acerca, restaura con amor y devuelve propósito al corazón herido.
Simples Assim, Jesus nace con una presencia calmada y sólida: devocional del día, biblioteca pública y una experiencia multilingüe preparada desde la base.
Jesús no desprecia a quien cayó, falló o se alejó por dentro. Él se acerca, restaura con amor y devuelve propósito al corazón herido.
Devocional
En Juan 21:15-17, Jesús habla con Pedro después de la resurrección. Pedro había fallado. Había negado al Señor. Llevaba dentro de sí el peso de la vergüenza, la debilidad y el dolor. Y aun así, Jesús no lo aparta. Jesús lo llama a acercarse.
Esta parte de la Palabra es preciosa porque nos muestra cómo el Señor trata un corazón herido. No humilla a Pedro. No le echa su error en la cara. Jesús va al centro de todo: “¿Me amas?” Allí comienza la restauración, en el lugar del amor.
Nosotros somos así muchas veces. Seguimos adelante por fuera, pero por dentro cargamos culpa, arrepentimiento, frustración y la sensación de que arruinamos todo. A veces hasta seguimos en ambientes religiosos, pero perdemos la paz, la alegría y la valentía de mirar a Jesús con sinceridad.
Pero Jesús todavía restaura. Él conoce la caída, conoce la fragilidad, conoce la verdad que nadie más ve. Y aun así, sigue llamando. Sigue trayendo de vuelta. Sigue sanando lo que parecía demasiado roto.
En Salmo 51:17, la Escritura dice que Dios no desprecia un corazón quebrantado y humillado. Eso trae esperanza. El Señor no rechaza a quien se acerca con verdad. No se impresiona con la apariencia religiosa. Él recibe a quien llega con el corazón rendido.
Tal vez hoy tú estás así: cansado de ti mismo, decepcionado de tu propia historia, sin saber cómo volver a empezar. Entonces haz lo que hizo Pedro: quédate delante de Jesús. Él sabe tratar con amor aquello que todavía duele dentro de nosotros. Y de Sus manos siguen saliendo perdón, sanidad y un nuevo comienzo.
Oración
Señor Jesús, Tú conoces mis fallas, mis heridas y todo lo que pesa dentro de mí. No permitas que huya de Ti. Restaura mi corazón, sana mis heridas y enséñame a vivir otra vez bajo Tu gracia. Em nombre de Jesús. Amén.
Referencia bíblica
15 ¶ Y cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, <I>hijo</I> de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le dice: Sí Señor; tú sabes que te amo. Le dice: Apacienta mis corderos.
16 Le vuelve a decir la segunda vez: Simón, <I>hijo</I> de Jonás, ¿me amas? Le responde: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dice: Apacienta mis ovejas.
17 Le dice la tercera vez: Simón, <I>hijo</I> de Jonás, ¿me amas? Se entristeció Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Y le dice: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Le dice Jesús: Apacienta mis ovejas.
Referencia bíblica
17 Los sacrificios de Dios <I>son</I> el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.