¿Buscando a Dios o soluciones?
Muchas veces, las personas buscan a Dios por lo que esperan recibir. Pero Jesús nos llama a buscarlo por quien Él es.
Simples Assim, Jesus nace con una presencia calmada y sólida: devocional del día, biblioteca pública y una experiencia multilingüe preparada desde la base.
Muchas veces, las personas buscan a Dios por lo que esperan recibir. Pero Jesús nos llama a buscarlo por quien Él es.
Devocional
Cuando Jesús habló sobre el agua viva, la mujer samaritana pensó en su necesidad inmediata.
Ella quería no volver a tener sed. Quería no tener que regresar al pozo. En ese momento, todavía estaba mirando la situación desde afuera.
Eso también nos pasa a nosotros.
Muchas veces buscamos a Dios cuando necesitamos respuesta, dirección, alivio o un cambio. Lo buscamos por una necesidad real, y eso no es algo pequeño. Pero Jesús no vino solo para resolver problemas. Él vino para llevarnos a un encuentro verdadero con Dios.
La invitación de Cristo es más profunda que la búsqueda de una solución. Él nos llama a salir de una fe basada solo en la necesidad y a entrar en una vida donde Dios ocupa el primer lugar.
Por eso, en Mateo 6:33, Jesús dice:
“Busquen primero el reino de Dios y su justicia.”
Esa palabra pone el corazón en el lugar correcto.
Buscar a Dios no es solo querer lo que Él puede hacer. Es desear conocerlo. Es querer vivir bajo su voluntad. Es entender que Él no es solo la respuesta para un momento difícil, sino el Señor de toda la vida.
Cuando Dios deja de ser solo alguien a quien acudimos en tiempos de necesidad y pasa a ser el centro de nuestra vida, algo cambia dentro de nosotros. Cambia nuestra manera de pensar. Cambia nuestra manera de vivir. Cambia también nuestra manera de ver todo.
Hoy vale la pena detenerse y pensar con sinceridad:
¿Estás buscando a Dios
o solo lo que esperas recibir de Él?
Oración
Señor, corrige mi corazón. Enséñame a buscarte por quien Tú eres, y no solo por lo que espero recibir. Quiero conocerte de verdad y vivir contigo en primer lugar. Amén.
Referencia bíblica
25 ¶ Por tanto os digo: No os acongojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?
27 Mas ¿quién de vosotros podrá, acongojándose, añadir a su estatura un codo?
28 Y por el vestido ¿por qué os acongojáis? Aprended <I>de</I> los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;
29 mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fue vestido así como uno de ellos.
30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no <I>hará</I> mucho más a vosotros, <I>hombres</I> de poca fe?
31 No os acongojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos?
32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas tenéis necesidad.
33 Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os acongojéis por lo de mañana; que el mañana traerá su congoja: basta al día su aflicción.
Referencia bíblica
10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú pedirías de él, y él te daría agua viva.
11 La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?
12 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?
13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed; sino <I>que</I> el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
15 La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá a sacarla.