Jesús entra, trae paz y envía
Cuando Jesús entra en un corazón cerrado por el miedo, no trae condenación. Trae paz, vida nueva y propósito.
Simples Assim, Jesus nace con una presencia calmada y sólida: devocional del día, biblioteca pública y una experiencia multilingüe preparada desde la base.
Cuando Jesús entra en un corazón cerrado por el miedo, no trae condenación. Trae paz, vida nueva y propósito.
Devocional
En Juan 20:19-23, los discípulos estaban reunidos con las puertas cerradas. Había miedo, confusión y peso en el corazón. Entonces Jesús entró. No llegó con reclamos. No llegó con dureza. Llegó con paz.
Esto toca la vida de muchas personas hoy. Hay gente cerrada por dentro, cansada, herida, tratando de protegerse de todo y de todos. Por fuera todo puede parecer normal, pero el corazón sigue cerrado. Y es justamente allí donde Jesús se acerca.
La primera palabra del Cristo fue sencilla y profunda: “Paz a vosotros.” Después les mostró las manos y el costado. La paz que Jesús ofrece no está vacía. Nace de la cruz. Es paz comprada con amor, dolor y entrega. Es paz verdadera para quien ya no puede sostener su propia alma.
Jesús hace más que calmar. Sopla sobre los discípulos, habla del Espíritu Santo y los envía. Quien encuentra a Jesús de verdad no recibe solo alivio para seguir viviendo igual. Recibe una vida nueva delante de Dios.
En 2 Corintios 5:17-21, la Escritura nos recuerda que en Cristo hay una nueva creación y que Dios nos reconcilió consigo mismo por medio de Él. Ese es el centro de todo: Jesús nos reconcilia con el Padre, sana el corazón y nos llama a una vida nueva.
Tal vez hoy tú estás cansado, cerrado o con miedo. Entonces abre el corazón a Jesús. Deja que Él entre con Su paz. Deja que toque tus heridas. Deja que ponga en orden tu vida por dentro. Cuando Cristo entra, el miedo ya no gobierna de la misma manera. La paz regresa. Y la vida empieza a encontrar sentido.
Oración
Señor Jesús, entra en mi corazón con Tu paz. Visita mis heridas, vence mis miedos y quita de mí el peso que ya no puedo cargar. Reconcíliame con el Padre y enséñame a vivir en la fuerza de Tu presencia. Amén.
Referencia bíblica
19 ¶ Y como fue tarde aquel día, el primero de los sábados, y estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban juntos por miedo de los judíos, vino Jesús, y se puso en medio, y les dijo: Paz tengáis.
20 Y habiendo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos se gozaron viendo al Señor.
21 Entonces les dijo otra vez: Paz tengáis; como me envió el Padre, así también yo os envío.
22 Y como hubo dicho esto, <I>les</I> sopló, y les dijo: Tomad el Espíritu Santo:
23 A los que soltaréis los pecados, les son sueltos; a los que los retuviereis, serán retenidos.
Referencia bíblica
17 De manera que si alguno <I>es</I> en Cristo, <I>son</I> nueva creación; las cosas viejas pasaron; he aquí todo es hecho nuevo.
18 Y todo esto por Dios, el cual nos reconcilió a sí por Jesús el Cristo; y (nos) dio el ministerio de la reconciliación.
19 Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo a sí <I>mismo</I> , no imputándoles sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la Reconciliación.
20 Así que, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogase por medio nuestro; <I>os</I> rogamos en Nombre de Cristo: Reconciliaos a Dios.
21 Al que no conoció pecado, <I>lo</I> hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.