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Salmos 32

Lee, medita y acompaña la Palabra de Dios en una página sencilla. RV1909 S.

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Salmos 32

RV1909 S | 11 versículos

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Salmo de David: Masquil. BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, [y] borrados sus pecados.

Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.

Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.

Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)

Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)

Por esto orará á ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas á él.

Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: sobre ti fijaré mis ojos.

No seáis como el caballo, ó como el mulo, sin entendimiento: con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, para que no lleguen á ti.

Muchos dolores para el impío; mas el que espera en Jehová, lo cercará misericordia.

Alegraos en Jehová, y gozaos, justos: y cantad todos vosotros los rectos de corazón.