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Lamentaciones 3

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Lamentaciones 3

RVG | 66 versículos

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Yo soy el hombre que ha visto aflicción por la vara de su enojo.

Me guió y me llevó [en] tinieblas, y no [en] luz.

Ciertamente contra mí volvió y revolvió su mano todo el día.

Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrantó mis huesos.

Edificó contra mí, y me cercó de tósigo y de trabajo.

Me asentó en oscuridades, como los ya muertos de mucho tiempo.

Me cercó por todos lados, y no puedo salir; ha hecho pesadas mis cadenas.

Aun cuando clamé y di voces, cerró los oídos a mi oración.

Cercó mis caminos con piedra tajada, torció mis senderos.

[Como] oso que acecha [fue] para mí, [como] león en escondrijos.

Torció mis caminos, y me despedazó; me dejó asolado.

Su arco entesó, y me puso como blanco a la saeta.

Hizo entrar en mis entrañas las saetas de su aljaba.

Fui escarnio a todo mi pueblo, canción de ellos todos los días.

Me hartó de amarguras, me embriagó de ajenjos.

Me quebró los dientes con cascajo, me cubrió de ceniza.

Y mi alma se alejó de la paz, me olvidé del bien.

Y dije: Perecieron mis fuerzas, y mi esperanza de Jehová.

Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel.

Mi alma aún lo recuerda, y se humilla dentro de mí.

Esto traigo a mi memoria, por lo cual tengo esperanza.

[Es] por la misericordia de Jehová que no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

Nuevas [son] cada mañana; grande [es] tu fidelidad.

Mi porción [es] Jehová, dijo mi alma; por tanto en Él esperaré.

Bueno [es] Jehová a los que en Él esperan, al alma que le busca.

Bueno le [es] al hombre esperar en silencio la salvación de Jehová.

Bueno le [es] al hombre llevar el yugo desde su juventud.

Que se siente solo y calle porque es Él quien se [lo] impuso.

Ponga su boca en el polvo, por si aún hay esperanza.

Dé la mejilla al que le hiere, y sea colmado de afrenta.

Porque el Señor no desecha para siempre;

antes bien, si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias.

Porque no aflige ni acongoja de su corazón a los hijos de los hombres.

Desmenuzar bajo de sus pies a todos los encarcelados de la tierra,

hacer apartar el derecho del hombre ante la presencia del Altísimo,

trastornar al hombre en su causa, el Señor no lo aprueba.

¿Quién [será] aquel que diga, que vino algo que el Señor no mandó?

¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?

¿Por qué murmura el hombre viviente, el hombre en su pecado?

Examinemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová.

Levantemos nuestros corazones con las manos a Dios en los cielos.

Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; tú no perdonaste.

Desplegaste la ira, y nos perseguiste; mataste, no perdonaste.

Te cubriste de nube, para que no pasase la oración nuestra.

Nos has vuelto escoria y abominación en medio de los pueblos.

Todos nuestros enemigos abrieron contra nosotros su boca.

Temor y lazo nos han sobrevenido, asolamiento y quebranto.

Ríos de aguas derraman mis ojos, por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.

Mis ojos destilan, y no cesan, porque no hay alivio,

hasta que Jehová mire y vea desde el cielo.

Mis ojos contristaron mi corazón, por todas las hijas de mi ciudad.

Mis enemigos me dieron caza como a ave, sin haber por qué.

Ataron mi vida en mazmorra, pusieron piedra sobre mí.

Aguas cubrieron mi cabeza; yo dije: Muerto soy.

Invoqué tu nombre, oh Jehová, desde la cárcel profunda.

Oíste mi voz; no escondas tu oído a mi suspiro, a mi clamor.

Te acercaste el día que te invoqué: dijiste: No temas.

Abogaste, oh Señor, la causa de mi alma; redimiste mi vida.

Tú has visto, oh Jehová, mi agravio; defiende mi causa.

Tú has visto toda su venganza; todos sus pensamientos contra mí.

Tú has oído el oprobio de ellos, oh Jehová, todas sus maquinaciones contra mí;

Los dichos de los que contra mí se levantaron, y su designio contra mí todo el día.

Mira su sentarse, y su levantarse; yo [soy] su canción.

Dales el pago, oh Jehová, según la obra de sus manos.

Dales dureza de corazón, tu maldición [caiga] sobre ellos.

Persíguelos en tu furor, y quebrántalos de debajo de los cielos, oh Jehová.