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Job 5

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Job 5

Sagradas | 27 versículos

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¶ Ahora pues da voces, si habrá quien te responda; y ¿si habrá alguno de los santos a quien mires?

Es cierto que al loco la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia.

Yo he visto al loco que echaba raíces, y en la misma hora maldije su habitación.

Sus hijos estarán lejos de la salud, y en la puerta serán quebrantados, y no habrá quien los libre.

Su mies comerán los hambrientos, y la sacarán de entre las espinas, y los sedientos beberán su hacienda.

¶ Porque la iniquidad no sale del polvo, ni el castigo reverdece de la tierra.

Antes como las chispas se levantan para volar por el aire , así el hombre nace para la aflicción.

Ciertamente yo buscaría a Dios, y depositaría en él mis negocios;

el cual hace grandes cosas, que no hay quien las comprenda; y maravillas que no tienen cuento.

Que da la lluvia sobre la faz de la tierra, y envía las aguas sobre las faces de las plazas.

Que pone a los humildes en altura, y los enlutados son levantados a salud.

Que frustra los pensamientos de los astutos, para que sus manos no hagan nada.

Que prende a los sabios en su astucia, y el consejo de sus adversarios es entontecido.

De día se topan con tinieblas, y en mitad del día andan a tientas como de noche.

Y libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos, y de la mano violenta.

Que es esperanza al menesteroso, y la iniquidad cerró su boca.

¶ He aquí, que bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso.

Porque él es el que hace la plaga, y él la ligará; el hiere, y sus manos curan.

En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.

En el hambre te redimirá de la muerte, y en la guerra de las manos del cuchillo.

Del azote de la lengua serás encubierto; ni temerás de la destrucción cuando viniere.

De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás de las bestias del campo;

pues aun con las piedras del campo tendrás tu concierto, y las bestias del campo te serán pacíficas.

Y sabrás que hay paz en tu tienda; y visitarás tu morada, y no pecarás.

Y entenderás que tu simiente es mucha, y tus renuevos como la hierba de la tierra.

Y vendrás en la vejez a la sepultura, como el montón de trigo que se coge a su tiempo.

He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: Oyelo, y juzga tú para contigo.