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Salmos 107

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Salmos 107

Sagradas | 43 versículos

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¶ Alabad al SEÑOR, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.

Diganlo los redimidos del SEÑOR, los que ha redimido del poder del enemigo,

y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y del mar.

Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en dónde vivir.

Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos.

Y clamaron al SEÑOR en su angustia, los libró de sus aflicciones.

Los dirigió por camino derecho, para que viniesen a ciudad de habitación.

Alaben al SEÑOR por su misericordia; y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Porque sació al alma menesterosa, y llenó de bien al alma hambrienta.

¶ Los que moraban en tinieblas y sombra de muerte aprisionados, en aflicción y en hierros,

por cuanto fueron rebeldes a las palabras del SEÑOR, y aborrecieron el consejo del Altísimo.

Por eso quebrantó él con trabajo sus corazones, cayeron y no hubo quién los ayudase.

Luego que clamaron al SEÑOR en su angustia, los libró de sus aflicciones.

Los sacó de las tinieblas, y de la sombra de muerte; y rompió sus prisiones.

Alaben al SEÑOR por su misericordia, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro.

Los locos, a causa del camino de su rebelión; y a causa de sus maldades fueron afligidos,

su alma abominó toda vianda; y llegaron hasta las puertas de la muerte.

Mas clamaron al SEÑOR en su angustia; y los salvó de sus aflicciones.

Envió su palabra, y los curó, y los libró de sus sepulturas.

Alaben al SEÑOR por su misericordia, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Y ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo.

¶ Los que descienden al mar en navíos, y hacen obra en las muchas aguas,

ellos han visto las obras del SEÑOR, y sus maravillas en el mar profundo.

El dijo, e hizo saltar el viento de la tempestad, que levanta sus ondas;

suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal.

Tiemblan, y titubean como borrachos, y toda su ciencia es perdida;

claman al SEÑOR en su angustia, y los libra de sus aflicciones.

Hace parar la tempestad en sosiego, y sus ondas cesan.

Se alegran luego porque se reposaron; y él los guía al término de su voluntad.

Alaben al SEÑOR por su misericordia, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Y ensálcenlo en la congregación del pueblo; y en la reunión de ancianos lo alaben.

El puso los ríos en desierto, y los manaderos de las aguas en sed;

la tierra fructífera en salados; por la maldad de los que la habitan.

Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra desierta en manaderos de agua.

Y aposenta allí hambrientos, y aderezan allí ciudad para habitación;

y siembran campos, y plantan viñas; y rinden fruto de aumento.

Y los bendice, y se multiplican en gran manera; y no disminuye sus bestias.

Y después son menoscabados, y abatidos de tiranía; de males y congojas.

El derrama menosprecio sobre los príncipes, y les hace andar errados, vagabundos, sin camino.

Y levanta al pobre de la pobreza, y vuelve las familias como ovejas.

Vean los rectos, y alégrense; y toda maldad cierre su boca.

¿Quién es sabio y guardará estas cosas, y entenderá las misericordias del SEÑOR?