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Salmos 28

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Salmos 28

Sagradas | 9 versículos

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¶ De David. A ti llamaré, oh SEÑOR, fuerza mía; no te desentiendas de mí; para que no sea yo , dejándome , semejante a los que descienden al sepulcro.

Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos al templo de tu santidad.

No me arrebates a una con los malos, y con los que hacen iniquidad; los cuales hablan paz con su prójimo, y la maldad está en su corazón.

Dales conforme a su obra, y conforme a la malicia de sus hechos; dales conforme a la obra de sus manos, dales su paga.

Porque no entendieron las obras del SEÑOR, y el hecho de sus manos, los derribará, y no los edificará.

¶ Bendito el SEÑOR, que oyó la voz de mis ruegos.

El SEÑOR es mi fortaleza y mi escudo; en él esperó mi corazón, y fui ayudado; por tanto se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.

El SEÑOR es la fortaleza de su pueblo, y el esfuerzo de las saludes de su ungido.

Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; y pastoréalos y ensálzalos para siempre.