La vida vista desde lo alto
Quien recibió vida en Cristo aprende a mirar su propia historia desde la gracia de Dios.
Simples Assim, Jesus nace con una presencia calmada y sólida: devocional del día, biblioteca pública y una experiencia multilingüe preparada desde la base.
Quien recibió vida en Cristo aprende a mirar su propia historia desde la gracia de Dios.
Devocional
Hay momentos en que la vida se siente demasiado pesada cuando miramos solo lo que tenemos delante. Las noticias cansan, los problemas confunden y el corazón intenta controlar aquello que no está en nuestras manos.
En Efesios 2:4-6, la Palabra dice: “Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo [...] y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús”.
Esta palabra cambia la forma en que vemos la vida. Pablo no habla de escapar de la realidad. Él muestra que, en Cristo, nuestra historia ya no se mira solo desde el dolor, el miedo o las circunstancias.
Dios nos dio vida cuando no podíamos producirla por nosotros mismos. Eso pone el corazón en otro lugar. La fe empieza a mirar los problemas sin olvidar quién gobierna nuestra vida.
Cuando miramos solo hacia abajo, todo parece más grande que Dios. Cuando volvemos el corazón a Cristo, recordamos que nuestra vida está segura en Él, aunque todavía haya luchas en el camino.
Cada día, necesitamos pedirle al Señor una mirada limpia. La vida vista desde lo alto empieza cuando dejamos que Cristo corrija el miedo dentro de nosotros.
Oración
Señor, ayúdanos a ver la vida desde Cristo. Guarda nuestro corazón del miedo y enséñanos a confiar en la gracia que nos dio vida en Ti. En el nombre de Jesús, amén.
Referencia bíblica
1 ¶ Y <I>él os hizo vivir a</I> vosotros, estando muertos en vuestros delitos y pecados,
2 en que en otro tiempo anduvisteis conforme a la condición de este mundo, conforme a <I>la voluntad del</I> príncipe de la potestad de este aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de incredulidad,
3 entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.
4 ¶ Pero Dios, que es rico en misericordia, por su mucha caridad con que nos amó,
5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con el Cristo; por <I>cuya</I> gracia sois salvos;
6 y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en lugares celestiales en Cristo Jesús,
7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en <I>su</I> bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
8 Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.
10 Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.