Vivimos rodeados de voces. Algunas prometen seguridad. Otras ofrecen éxito, aceptación o placer inmediato. Muchas parecen buenas al principio, pero dejan el corazón más inquieto.
En Juan 10:11, Jesús dijo: “Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas”.
Esta palabra muestra cómo Jesús cuida de los Suyos. Él no habla como alguien distante de nuestro dolor. Se presenta como el Pastor que conoce, guía y entrega Su propia vida por aquellos que Le pertenecen.
Muchas veces seguimos voces equivocadas porque estamos cansados. Buscamos dirección en lugares que alivian por un momento, pero no sanan el corazón. También podemos confundir ruido con dirección, prisa con respuesta y deseo con voluntad de Dios.
La voz del Buen Pastor no manipula. Llama con verdad. Jesús no usa a las personas para después dejarlas. Cuida el alma, corrige el camino y permanece cerca cuando estamos débiles.
Escuchar a Jesús exige un corazón atento. Hay momentos en que necesitamos silenciar otras voces para percibir hacia dónde Él nos está guiando.
Cada día, necesitamos aprender a reconocer la voz de Cristo. Quien camina con el Buen Pastor encuentra dirección para sus pasos y descanso para el corazón.
Oración
Señor Jesús, ayúdanos a reconocer Tu voz por encima de todas las demás. Guía nuestros pasos, guarda nuestro corazón y enséñanos a confiar en Tu cuidado. En el nombre de Jesús, amén.