En Romanos 8:35, Pablo pregunta: “¿Quién nos apartará del amor de Cristo?”
Esa pregunta necesita salir de la página y alcanzar el corazón. Hay días en que la fe es probada por una noticia difícil, por una enfermedad o por una ansiedad que no se va pronto. En esos momentos, la mente busca garantías, pero el alma necesita una verdad más firme.
La Palabra echa raíz cuando permanece en nosotros después de que pasa la emoción y cuando aparece el dolor. Empieza a sostener nuestras reacciones y nuestra manera de mirar a Dios en medio de la fragilidad.
Pablo conocía el sufrimiento. Por eso, su pregunta no suena lejos de la vida real. Él sabía que el amor de Cristo no se mide por la ausencia de lucha. Ese amor se revela como sustento cuando el corazón no encuentra fuerza en sí mismo.
Muchas veces oímos la Palabra, pero dejamos que el miedo ocupe su lugar. Guardamos promesas en la memoria, mientras la angustia todavía guía nuestras decisiones. Dios nos llama a dejar que Su verdad descienda más hondo.
Hoy, pídele al Señor que la Palabra eche raíz en ti. Que el amor de Cristo sea la verdad que sostiene tu corazón cuando todo alrededor parezca inestable.
Oración
Señor, haz que Tu Palabra eche raíz en nuestro corazón. Guárdanos del miedo que intenta ocupar nuestra mente y enséñanos a descansar en el amor de Cristo. En el nombre de Jesús, amén.