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23 de junio de 20261 Corintios 1:20-25

El poder de Dios revelado en la cruz

La cruz revela el poder de Dios de una manera que confronta nuestro orgullo. En Cristo crucificado, Dios alcanza el corazón humano, ofrece perdón y muestra que la salvación no nace de la fuerza del hombre, sino de la entrega de Jesús.

Devocional

Muchas veces imaginamos el poder como control, fuerza visible o victoria sin dolor. Queremos que Dios se manifieste de una manera que impresione, resuelva rápido y no nos obligue a mirar hacia dentro.

En 1 Corintios 1:24, Pablo presenta a Cristo como “potencia de Dios, y sabiduría de Dios”. Esta palabra nos lleva a la cruz.

A los ojos humanos, la cruz parecía debilidad. Allí estaba Jesús herido, rechazado y entregado a la muerte. Pero fue en ese lugar de dolor donde Dios reveló el camino de la salvación.

La cruz muestra la seriedad del pecado y la profundidad del amor de Dios. Nos impide tratar la gracia como algo barato. También nos impide pensar que podríamos salvarnos por nuestro propio esfuerzo.

Cuando miramos a Cristo crucificado, somos confrontados con la verdad sobre nosotros. Necesitamos perdón. Necesitamos reconciliación con el Padre. Necesitamos una salvación que no podríamos producir solos.

El poder de Dios revelado en la cruz no alimenta el orgullo. Nos llama a la humildad, a la gratitud y a una fe más sincera. Jesús se entregó por nosotros, y esa entrega sigue alcanzando el corazón de quien se acerca a Él.

Cada día, necesitamos volver los ojos a Cristo. La cruz nos recuerda que fuimos amados con un amor que tuvo un alto precio.

Oración

Señor Jesús, gracias por la cruz. Guarda nuestro corazón de la frialdad delante de Tu sacrificio y enséñanos a vivir con gratitud ante el amor que nos alcanzó. En el nombre de Jesús, amén.

Referencia bíblica

1 Corintios 1:20-25

Sagradas

Leer capítulo completo

20 ¿Qué es del sabio? ¿Qué del escriba? ¿Qué del filósofo de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría de este mundo?

21 Porque en la sabiduría de Dios, por no haber el mundo conocido a Dios por sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

22 Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;

23 pero nosotros predicamos a Cristo colgado en el madero, <I>que es</I> a los judíos ciertamente tropezadero, y a los gentiles locura;

24 pero a los llamados, así judíos como griegos, Cristo <I>es</I> potencia de Dios, y sabiduría de Dios.

25 Porque lo loco de Dios es más sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres.