En Hebreos 13:8, la Palabra dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
Esta verdad sostiene el corazón cuando todo parece incierto. La vida cambia sin pedir permiso. Una noticia puede sacudir la casa. Una enfermedad puede mostrar nuestra fragilidad. La ansiedad puede llevar la mente a lugares que todavía ni existen.
Cristo permanece fiel en esos días. Él no cambia según nuestra fuerza, nuestro ánimo o nuestra capacidad de entender lo que está pasando.
La misma compasión vista en Jesús sigue siendo verdadera. Recibió a personas heridas, tocó a quien era evitado, llamó a pecadores a acercarse y cuidó corazones afligidos. Hoy, Él sigue siendo Señor sobre nuestra vida, nuestro cuerpo, nuestra historia y nuestro futuro.
Filipenses 4:6-7 nos llama a presentar nuestras ansiedades a Dios en oración. Esa entrega no resuelve todo de la manera que imaginamos, pero guarda el corazón en Cristo mientras caminamos.
Nuestra confianza no está en fórmulas. Está en Jesús. Él sabe cuidar de nosotros con fidelidad, aun cuando Su respuesta no siga el camino que esperábamos.
Hoy, entrega tu ansiedad al Señor. Cristo permanece firme cuando el corazón se siente débil.
Oración
Señor Jesús, fortalece nuestra confianza en Ti. Guarda nuestro corazón de la ansiedad y enséñanos a descansar en Tu fidelidad, especialmente en los días inciertos. En el nombre de Jesús, amén.