En Lucas 9:23, Jesús llama a quien desea seguirlo a negarse a sí mismo, tomar la cruz cada día y caminar tras Él.
Ese llamado toca el lugar donde nos gusta mantener el control. Muchas veces queremos a Cristo cerca, pero conservamos voluntades que resisten Su dirección. Justificamos el orgullo, alimentamos heridas y damos nombres aceptables a deseos que nos alejan de Dios.
Negarse a sí mismo implica entregar al Señor el derecho de gobernar la vida sin escuchar Su voz. Es permitir que Cristo trate nuestras intenciones, nuestras reacciones y aquello que defendemos con tanta fuerza.
La cruz diaria aparece en la vida común. Aparece cuando una respuesta orgullosa es callada, cuando el perdón es escogido con dolor, cuando la Palabra pesa más que la voluntad del momento.
Seguir a Jesús exige verdad en el corazón. Hay cosas en nosotros que necesitan perder fuerza para que Cristo gobierne con libertad. La fe madura cuando dejamos de proteger aquello que el Señor está llamando a morir.
Hoy, entrega tu voluntad a Jesús. Pídele un corazón obediente, dispuesto a seguir aun cuando la renuncia toque algo que todavía querías conservar.
Oración
Señor Jesús, enséñanos a negarnos a nosotros mismos delante de Ti. Trata nuestra voluntad, corrige nuestros deseos y forma en nosotros un corazón obediente al Padre. En el nombre de Jesús, amén.