Acércate a Dios
Cuando el corazón se divide, el alma pierde descanso. Santiago 4:8 nos llama a volver a Dios con sinceridad, confiando en que Cristo trata aquello que nos alejó y nos enseña a permanecer cerca del Padre.
Simples Assim, Jesus nace con una presencia calmada y sólida: devocional del día, biblioteca pública y una experiencia multilingüe preparada desde la base.
Cuando el corazón se divide, el alma pierde descanso. Santiago 4:8 nos llama a volver a Dios con sinceridad, confiando en que Cristo trata aquello que nos alejó y nos enseña a permanecer cerca del Padre.
Devocional
Santiago 4:8 llama el corazón a acercarse a Dios. Esta palabra habla con quien percibe que se alejó poco a poco.
La distancia no siempre aparece en una gran caída. Puede crecer en pequeñas decisiones, en hábitos tolerados, en distracciones que ocupan la mente y en una fe que queda solo en intención.
A veces queremos la paz de Cristo, pero seguimos sosteniendo cosas que debilitan nuestra vida con Dios. Pedimos descanso, pero alimentamos pensamientos que endurecen el alma. Queremos dirección, pero dejamos poco espacio para que la Palabra trate nuestro corazón.
Acercarse a Dios exige verdad. No necesitamos llegar delante de Él fingiendo fuerza. Podemos presentarnos como estamos, con cansancio, confusión y necesidad de dirección.
Jesús dijo en Juan 15:5 que, sin Él, nada podemos hacer. Esta verdad nos recuerda que la vida espiritual no se sostiene por esfuerzo aislado. Necesitamos permanecer en Cristo.
Hoy, vuelve a Dios con sinceridad. Abre delante de Él lo que ha dividido tu corazón. Permanece cerca de Jesús. En Él, el alma encuentra dirección.
Oración
Señor, acerca nuestro corazón a Ti. Trata lo que nos ha alejado de Tu presencia y enséñanos a permanecer en Cristo. Conduce nuestra vida por Tu Palabra. En el nombre de Jesús, amén.
Referencia bíblica
8 Allegaos a Dios, y él se allegará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y <I>vosotros los</I> de doble ánimo, purificad los corazones.
Referencia bíblica
5 YO SOY la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.