Simples Assim, Jesus nace con una presencia calmada y sólida: devocional del día, biblioteca pública y una experiencia multilingüe preparada desde la base.
No dejes que tu corazón se enfríe, sigue sirviendo al Señor
El cansancio puede apartar nuestra atención de Dios y hacer pesado el servicio. La fe necesita cuidado constante, porque el corazón se enfría cuando la rutina ocupa el lugar que corresponde a la comunión con Cristo.
Devocional
Romanos 12:11 nos llama a conservar la diligencia y a servir al Señor con un espíritu ferviente. Esta palabra alcanza las etapas en que cumplimos con lo necesario, aunque por dentro ya no estamos atentos. La vida con Dios pierde espacio y el cuidado de los demás empieza a sentirse pesado.
Este enfriamiento rara vez ocurre de repente. Crece cuando nos acostumbramos a vivir lejos de la presencia de Dios. Podemos seguir activos mientras el corazón deja de encontrar alegría en lo que antes hacía con sinceridad. Juan 15:4-5 recuerda que el fruto nace de permanecer en Cristo. Sin esa comunión, incluso el servicio puede convertirse en obligación y alimentar el enojo.
Servir al Señor incluye responsabilidades sencillas que casi nadie ve. El estado del corazón aparece en la forma en que respondemos en casa y en el trato que damos a quienes dependen de nosotros. El fervor bíblico puede permanecer aun cuando nos sentimos débiles, si volvemos a Jesús al reconocer nuestro desgaste.
Tal vez estás cansado y te avergüenza admitir que perdiste la disposición. Cristo conoce ese límite. Vuelve a Su presencia con honestidad. Por medio de la Palabra y la oración, permite que el Señor toque lo que se ha endurecido dentro de ti. Él puede renovar tu disposición mientras permaneces en Él.
Oración
Señor Jesús, muéstrame dónde el cansancio ha enfriado mi corazón. Llévame de nuevo a Tu presencia y renueva en mí la disposición de servir con sinceridad. En el nombre de Jesús, amén.
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no permaneciere en la vid; así vosotros, si no estuviereis en mí.
5 YO SOY la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.