17 de agosto de 2026•Salmos 1:1-3; Marcos 12:29-31
¿Dónde está tu confianza? Confía en Dios de todo corazón
Cuando la vida se aparta de nuestros planes, descubrimos dónde hemos buscado seguridad. La confianza en Dios se vuelve más profunda cuando Su Palabra deja de ser solo conocida y empieza a orientar nuestra manera de pensar y decidir.
Devocional
El Salmo 1:1-3 presenta a una persona que encuentra satisfacción en la Palabra del Señor y permanece meditando en ella. Es comparada con un árbol plantado junto a corrientes de agua, sostenido por raíces que alcanzan una fuente constante.
Esta imagen toca nuestra necesidad de sentirnos seguros. Cuando los planes funcionan, podemos pensar que tenemos el camino bajo control. Un cambio inesperado puede mostrar cuánto depende nuestro corazón de los resultados o de nuestra propia capacidad.
Echar raíces en la Palabra cambia esa relación con el control. Con el tiempo, conocemos mejor el carácter de Dios y llevamos esa verdad a decisiones concretas. La confianza se hace visible cuando debemos elegir sin tener todas las respuestas y seguimos atentos a lo que Dios ya ha revelado.
En Marcos 12:29-31, Jesús coloca el amor a Dios en el centro de la vida y relaciona ese amor con la manera de tratar al prójimo. La confianza también llega hasta allí. Quien entrega su corazón al Señor permite que Su voluntad alcance sus relaciones y decisiones diarias.
Observa dónde está descansando tu paz. Tal vez parte de tu seguridad depende de algo que puede cambiar pronto. Llévalo a Dios y permite que Su Palabra afirme tus raíces en Él.
Oración
Señor, muéstrame dónde he puesto mi seguridad. Afirma mis raíces en Tu Palabra y enséñame a confiar en Ti cuando no pueda controlar el camino. En el nombre de Jesús, amén.
29 Y Jesús le respondió: El principal mandamiento de todos <I>es</I> : Oye Israel, el Señor nuestro Dios; el Señor uno es.
30 Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todo tu pensamiento, y de todas tus fuerzas: este es el principal mandamiento.
31 Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.