18 de agosto de 20262 Corintios 3:4-5

Deja de confiar solamente en ti mismo, Nuestra capacidad viene de Dios

Confiar en nuestra propia capacidad puede parecer seguro hasta que encontramos límites que no podemos superar. La vida con Cristo nos enseña a actuar con responsabilidad reconociendo que nuestra suficiencia viene de Dios.

Devocional

En 2 Corintios 3:4-5, Pablo afirma que su confianza delante de Dios venía por medio de Cristo y reconoce que su capacidad procede de Dios. Esta verdad alcanza nuestra necesidad de demostrar que podemos resolverlo todo por nuestra cuenta.

Es fácil sentir seguridad en lo que sabemos hacer. Cuando los resultados llegan, podemos empezar a pensar que nuestra experiencia es suficiente para sostener la vida. Entonces aparece una situación que supera nuestra capacidad y el corazón pierde tranquilidad.

Reconocer nuestros límites puede resultar incómodo. A veces insistimos en mantener el control porque depender de Dios requiere admitir que hay situaciones que no podemos conducir como queremos. También existen cambios interiores que ningún esfuerzo consigue producir por completo. Necesitamos la gracia de Cristo obrando en nosotros.

Depender de Dios no elimina nuestra responsabilidad. Seguimos tomando decisiones y cuidando aquello que se nos ha confiado. Lo que cambia es el lugar donde descansamos nuestra seguridad.

Tal vez estás cargando una responsabilidad como si todo dependiera de ti. Observa el peso que eso ha producido. Haz lo que está a tu alcance y reconoce delante del Señor aquello que supera tus fuerzas. Tu capacidad encuentra su lugar cuando permanece dependiente de Dios.

Oración

Señor, muéstrame dónde he confiado demasiado en mi propia capacidad. Enséñame a cumplir mis responsabilidades recordando que dependo de Ti para aquello que mis fuerzas no alcanzan. En el nombre de Jesús, amén.

Referencia bíblica

2 Corintios 3:4-5

Sagradas

Leer capítulo completo

4 Y tal confianza tenemos por el Cristo para con Dios;

5 no que seamos suficientes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia <I>es</I> de Dios;