Tu vida le importa a Dios
En medio de tantas necesidades, es fácil sentir que nuestra vida carece de importancia. Dios ve nuestras luchas silenciosas y presta atención a la fidelidad que practicamos en momentos que casi nadie conoce.
En medio de tantas necesidades, es fácil sentir que nuestra vida carece de importancia. Dios ve nuestras luchas silenciosas y presta atención a la fidelidad que practicamos en momentos que casi nadie conoce.
Devocional
Mateo 10:29-31 muestra que Dios conoce la caída de un gorrión y tiene contados hasta los cabellos de nuestra cabeza. Jesús presentó esta imagen para enseñarnos que el cuidado de Dios alcanza los detalles de nuestra vida.
Tal vez hoy te sientes pequeño frente a los problemas del mundo. Tu rutina parece común, tus esfuerzos pasan desapercibidos y algunas responsabilidades parecen demasiado sencillas para tener valor. Dios conoce lo que otros no ven. Él sabe de la preocupación que guardas, del cansancio que llevas en silencio y de tu decisión de seguir obedeciendo aunque nadie te reconozca.
En Lucas 15:4-7, Jesús habla del pastor que busca a una sola oveja perdida. Esa vida seguía teniendo valor y merecía ser buscada. Esta verdad toca nuestra necesidad de medirnos por los resultados, la visibilidad o la cantidad de personas que alcanzamos.
Dios puede poner delante de ti una tarea discreta o una persona que necesita atención. Recibe este día con responsabilidad. Tu vida está delante de Dios, y la fidelidad que practicas en secreto también tiene valor para Él.
Oración
Señor, gracias porque conoces toda mi vida. Ayúdame a reconocer lo que has puesto delante de mí y a actuar con fidelidad, aunque nadie lo vea. En el nombre de Jesús, amén.
Referencia bíblica
29 ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.
30 Pues aun vuestros cabellos están todos contados.
31 Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.
Referencia bíblica
4 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a la que se perdió, hasta que la halle?
5 Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso;
6 y viniendo a casa, junta a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: Regocijad conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido.
7 Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se enmienda, <I>que</I> de noventa y nueve justos, que no tienen necesidad <I>de</I> enmendarse.