En Colosenses 3:1-4, Pablo habla a quienes han resucitado con Cristo y los llama a buscar las cosas de arriba. También afirma que su vida está escondida con Cristo en Dios.
Esta verdad cambia la manera en que miramos el presente. La familia sigue necesitando cuidado. El trabajo exige responsabilidad. Las cuentas, las decisiones y los compromisos permanecen delante de nosotros. La fe no nos aparta de esas tareas.
Cristo redefine el lugar que cada cosa ocupa dentro de nosotros. El dinero deja de ser nuestra fuente principal de seguridad. El reconocimiento pierde parte del poder que tenía. El deseo de controlarlo todo comienza a ser examinado delante de la esperanza que tenemos en Jesús.
Pablo no está enseñando a escapar de la realidad. Está recordando a la iglesia dónde se encuentra su verdadera vida. Lo que recibimos en Cristo no puede medirse por las circunstancias de hoy.
Observa qué ocupa tus pensamientos cuando estás a solas. Tal vez tu ansiedad esté mostrando dónde buscas seguridad. Tal vez tus deseos estén guiando decisiones que necesitas entregar al Señor.
Vuelve tu corazón a Cristo. Tu vida está guardada en Él, incluso cuando el presente parece inestable.
Oración
Señor, dirige mi corazón hacia lo que tiene valor delante de Ti. Ayúdame a cuidar mis responsabilidades presentes sin olvidar que mi verdadera esperanza está en Cristo. En el nombre de Jesús, amén.