Hay momentos en que una decisión revela más que una simple preferencia. Muestra dónde está afirmado el corazón.
En Juan 10:19-21, después de que Jesús habló, hubo división entre los judíos. Algunos rechazaron Sus palabras y dijeron que tenía demonio. Otros percibieron que Sus obras no podían ser explicadas como locura.
La misma voz fue escuchada por todos, pero no todos respondieron de la misma manera. Eso sigue ocurriendo. Muchos oyen acerca de Jesús, conocen algo sobre Él y hasta respetan Su nombre, pero mantienen el corazón lejos.
La pregunta no queda solo en el campo de las ideas. ¿Quién es Jesús para ti cuando Él toca tus deseos, tus decisiones y aquello que todavía quieres controlar? Esa respuesta aparece en la manera en que vivimos, no solo en lo que decimos creer.
La fe cristiana empieza cuando dejamos de tratar a Jesús como una referencia lejana y comenzamos a confiar en Él como el Hijo de Dios. Esa confianza toca el orgullo, confronta la indiferencia y llama el corazón a acercarse.
Todos necesitamos mirar a Jesús con sinceridad. La decisión delante de Él no debe ser aplazada como si fuera algo pequeño.
Oración
Señor Jesús, abre nuestros ojos para conocerte de verdad. Guarda nuestro corazón de la indiferencia y ayúdanos a responder a Tu voz con fe sincera. En el nombre de Jesús, amén.