En Juan 10:16, Jesús dijo: “Ellas oirán mi voz”.
Esta palabra muestra el cuidado de Cristo por personas que todavía estaban lejos, pero serían alcanzadas por Él. El Buen Pastor conoce a los que son Suyos, aun antes de que comprendan plenamente Su llamado.
Muchas personas llegan a Jesús en momentos diferentes de la vida. Algunas vienen heridas. Otras están cansadas de intentar encontrar sentido en lugares que no sostienen el alma. También hay quien carga preguntas sinceras y todavía no sabe cómo acercarse a Dios.
La voz de Jesús no se confunde con el ruido que presiona, acusa o manipula. Llama con verdad. Cuando Cristo toca el corazón, algo empieza a aclararse por dentro. La persona comienza a percibir que Lo necesita, que no puede conducir su vida sola y que hay descanso al seguir Sus pasos.
Esto no quita todas las dudas de una vez. Tampoco significa que el camino se vuelve fácil. Pero quien aprende a escuchar a Jesús empieza a reconocer la dirección del Pastor en medio de las incertidumbres.
Cada día, necesitamos silenciar las voces que nos alejan de Cristo. Su voz sigue llamando el corazón a acercarse, con paciencia y cuidado.
Oración
Señor Jesús, danos sensibilidad para reconocer Tu voz. Guarda nuestro corazón de las voces que nos alejan de Ti y enséñanos a seguir Tus pasos con confianza. En el nombre de Jesús, amén.