El camino, la verdad y la vida, Jesús es suficiente.
La fe encuentra su centro en Jesús. En Él, el corazón deja de buscar seguridad en caminos frágiles y aprende a descansar en la verdad que conduce al Padre.
Simples Assim, Jesus nace con una presencia calmada y sólida: devocional del día, biblioteca pública y una experiencia multilingüe preparada desde la base.
La fe encuentra su centro en Jesús. En Él, el corazón deja de buscar seguridad en caminos frágiles y aprende a descansar en la verdad que conduce al Padre.
Devocional
En Juan 14:6, Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí”.
Esta palabra nos pone delante del centro del Evangelio. Jesús no les dio a Sus discípulos una teoría para calmar su ansiedad. Llamó sus corazones a confiar en Él.
Muchas personas buscan a Dios intentando juntar respuestas, prácticas religiosas, esfuerzo personal y alguna sensación de control. Por fuera, todo puede parecer correcto. Por dentro, el corazón todavía puede estar cansado, intentando encontrar descanso donde no hay vida.
Jesús se presenta como el camino porque nos conduce al Padre. Él es la verdad que expone nuestras ilusiones y sana lo que la mentira hirió. En Él encontramos la vida que no depende de la fuerza humana para permanecer.
Decir que Jesús es suficiente también confronta nuestra manera de vivir. Muchas veces queremos a Cristo, pero seguimos buscando seguridad en cosas que pasan. Queremos paz, pero insistimos en llevar solos la dirección de la vida.
La fe madura cuando el corazón vuelve a Jesús sin intentar añadir atajos. En Él hay perdón para la culpa, gracia para quien está débil y dirección para quien ya no sabe por dónde seguir.
Cada día, necesitamos volver a esta verdad simple y profunda. Jesús es suficiente para conducir nuestra vida al Padre.
Oración
Señor Jesús, guarda nuestro corazón en Ti. Muéstranos dónde hemos buscado seguridad fuera de Tu presencia y enséñanos a permanecer firmes en el camino que lleva al Padre. En el nombre de Jesús, amén.
Referencia bíblica
1 ¶ No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
2 En la Casa de mi Padre muchas moradas hay; de otra manera os <I>lo</I> hubiera dicho; porque voy a aparejaros el lugar.
3 Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
4 ¶ Así que sabéis <I>a</I> dónde yo voy; y sabéis el camino.
5 Le dice Tomás: Señor, no sabemos <I>a</I> dónde vas, ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
6 Jesús le dice: YO SOY el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
8 Le dice Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
9 Jesús le dice: ¿Tanto tiempo <I>hace que</I> estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto (también) al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no <I>las</I> hablo de mí mismo; mas el Padre que permanece en mí, él hace las obras.
11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.
12 ¶ De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él <I>las</I> hará; y mayores que éstas hará; porque yo voy al Padre.
13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
15 ¶ Si me amáis, guardad mis mandamientos;
16 y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que permanece con vosotros para siempre:
17 Al Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis; porque permanece con vosotros, y será en vosotros.