La fe es un regalo
La fe que salva nace de la gracia de Dios y alcanza el corazón por medio de Cristo. Nos libra de la ilusión de intentar merecer el amor del Padre y nos llama a descansar en lo que Dios hizo por nosotros.
Simples Assim, Jesus nace con una presencia calmada y sólida: devocional del día, biblioteca pública y una experiencia multilingüe preparada desde la base.
La fe que salva nace de la gracia de Dios y alcanza el corazón por medio de Cristo. Nos libra de la ilusión de intentar merecer el amor del Padre y nos llama a descansar en lo que Dios hizo por nosotros.
Devocional
En Efesios 2:8-9, la Palabra dice que somos salvos por gracia, por medio de la fe, y que esto es don de Dios.
Esta verdad nos pone en el lugar correcto delante del Señor. La fe no nace de nuestra capacidad de entenderlo todo ni de la fuerza para mantener una vida sin fallas. Empieza cuando Dios alcanza el corazón y nos llama a acercarnos por medio de Cristo.
Muchas veces intentamos convertir la vida con Dios en una prueba de desempeño. Medimos nuestra fe por cuánto logramos acertar, por lo que sentimos o por la imagen de fortaleza que intentamos sostener. Cuando caemos, pensamos que Dios se alejó. Cuando acertamos, corremos el riesgo de creer que tenemos algún mérito delante de Él.
La gracia desarma esa falsa seguridad. Nos recuerda que Dios nos alcanzó primero. Antes de nuestra respuesta, estuvo el amor del Padre. Antes de nuestra firmeza, estuvo Cristo entregándose por nosotros.
Esto trae descanso al corazón cansado. La fe que Dios despierta en nosotros también es sostenida por Él. Por eso podemos caminar con humildad, sin fingir fuerza y sin negociar con Dios como si Su amor pudiera comprarse.
Cada día, necesitamos recibir esta verdad con sencillez. La misma gracia que nos trajo cerca sigue sosteniendo nuestro caminar.
Oración
Padre, gracias porque Tu gracia nos alcanzó en Cristo. Fortalece nuestra fe y guarda nuestro corazón cerca de Ti. Enséñanos a vivir con humildad delante de Tu amor. En el nombre de Jesús, amén.
Referencia bíblica
8 Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.