En Juan 6:37-40, Jesús dice que todo lo que el Padre Le da vendrá a Él, y al que viene a Él no lo echa fuera.
Esta palabra alcanza a quienes cargan miedo al rechazo. Hay personas que se acercan a Dios con temor, como si necesitaran probar su valor antes de ser recibidas. Otras miran sus propias fallas y creen que ya perdieron el derecho de volver.
Jesús habla de otra manera. Él recibe a quien viene a Él. Su fidelidad no se apoya en la firmeza inestable de nuestro corazón, sino en la voluntad del Padre y en la obra del Hijo.
Esto trae descanso al alma. La salvación no está en manos de nuestro control. Está en Cristo, que vino para hacer la voluntad del Padre y dar vida eterna a los que creen.
Quien pertenece a Jesús no es tratado con descuido. Él conoce nuestras fragilidades, nuestras caídas y nuestros temores. Aun así, llama el corazón a acercarse y sostiene a quienes confían en Él.
Hoy, ven a Cristo con sinceridad. Entrégale el miedo de no ser aceptado. Quien se acerca a Él encuentra un Salvador que recibe y guarda.
Oración
Señor Jesús, vengo a Ti con todo lo que soy. Recibe mi corazón, fortalece mi fe y guarda mi vida en Tus manos. Enséñame a descansar en la fidelidad del Padre. En el nombre de Jesús, amén.