En Romanos 8:13-14, la Palabra dice que, por el Espíritu, hacemos morir las obras del cuerpo, y que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
Esta verdad toca una lucha real. Hay deseos, pensamientos y reacciones que intentan alejarnos de Dios. A veces sabemos lo que la Palabra dice, pero todavía sentimos la fuerza del viejo camino dentro de nosotros.
La vida cristiana no se sostiene solo con fuerza de voluntad. Podemos prometer cambio, intentar controlar actitudes y aun así percibir que el corazón necesita algo más profundo. Necesitamos la dirección del Espíritu Santo.
Él nos conduce cerca de Cristo. Por Su obra, empezamos a reconocer lo que debe ser abandonado. El pecado deja de ser tratado como algo pequeño. La obediencia empieza a ser una respuesta sincera al amor del Padre.
Ser guiado por el Espíritu no significa ausencia de lucha. Significa que ya no caminamos solos. Dios trabaja en nosotros, también en las áreas donde todavía existe resistencia.
Hoy, pídele al Espíritu Santo sensibilidad para oír Su dirección. Entrégale aquello que ha debilitado tu caminar con Dios.
Oración
Espíritu Santo, guía nuestra vida. Muéstranos lo que debe ser abandonado y fortalece nuestro corazón para obedecer al Padre. Conduce nuestros pasos más cerca de Cristo. En el nombre de Jesús, amén.