En Filipenses 1:6, Pablo afirma que Dios empezó una buena obra y la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
Esta verdad alcanza a quien se siente cansado de su propio proceso. Muchas veces queremos un cambio inmediato. Quisiéramos vencer antiguas inclinaciones de una vez, dejar de repetir errores, responder mejor, pensar con más fe y sentir el corazón listo sin tener que pasar por la demora.
Pero el caminar con Cristo trata el alma en profundidad. Dios trabaja en lugares que no siempre percibimos. Trata deseos antiguos, pensamientos confusos, heridas guardadas y resistencias que todavía intentan permanecer.
El proceso puede revelar debilidades que preferiríamos esconder. También puede mostrar que dependemos del Señor más de lo que imaginábamos. Eso nos lleva a una humildad necesaria, pero también nos consuela, porque la obra pertenece a Dios.
El Señor no abandona a quien está siendo formado por Él. Aunque el avance parezca pequeño, Su gracia sigue sosteniendo el camino. Lo importante es permanecer en Cristo con sinceridad, sin usar la lentitud como excusa para desistir.
Hoy, no desprecies lo que Dios está haciendo en ti. Entrégale el cansancio del proceso y sigue caminando con fidelidad.
Oración
Señor, continúa Tu obra en nosotros. Danos paciencia para atravesar el proceso y humildad para ser tratados por Ti. Sostén nuestra fe cuando el cambio parezca lento. En el nombre de Jesús, amén.