Santiago 1:2-4 enseña que la prueba de la fe produce perseverancia y que ese proceso forma parte de nuestra madurez. Esta palabra llega a los momentos en los que esperamos una respuesta y empezamos a dudar porque nada parece avanzar.
La dificultad puede sacar a la luz lo que permanecía oculto mientras todo iba bien. El miedo aumenta, la paciencia se reduce y aparece el deseo de encontrar una salida inmediata. En ese estado, podemos decidir desde el cansancio e intentar adelantar lo que todavía requiere espera.
Abraham también conoció ese conflicto. Romanos 4:18-21 recuerda que siguió considerando la promesa de Dios aun cuando la realidad parecía contradecirla. Su historia tuvo momentos de debilidad, pero Dios siguió conduciendo el proceso.
Cuando la fe es probada, quizá descubras que dependías más de los resultados de lo que pensabas. Reconocerlo puede doler y también puede llevarte a confiar en Dios con mayor conciencia.
Si estás cansado de esperar, presenta ese cansancio al Señor. Reconoce tu deseo de resolverlo todo por tu cuenta y permanece cerca de Cristo. La perseverancia crece mientras seguimos confiando en Dios dentro de una situación que todavía no ha terminado.
Oración
Señor, sosténme cuando la espera debilite mi confianza. Muéstrame dónde intento controlar el proceso y enséñame a permanecer en Ti mientras mi fe madura. En el nombre de Jesús, amén.