No todo crecimiento espiritual puede verse de inmediato. Mientras permanecemos en Cristo, Dios también obra en áreas que todavía están ocultas y fortalece lo que necesita madurar antes de que el fruto se haga visible.
Devocional
El Salmo 1:3 compara a quien permanece en la Palabra con un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da fruto a su tiempo. Esta imagen nos ayuda cuando sentimos ansiedad por cambiar rápido.
Hay etapas en las que percibimos avance y otras en las que parece que regresamos a conflictos conocidos. Una debilidad puede volver a aparecer o una respuesta puede tardar más de lo esperado. Entonces podemos pensar que nada está sucediendo y medir nuestro crecimiento solamente por lo que alcanzamos a ver.
Colosenses 2:6-7 llama a seguir viviendo en Cristo, arraigados en Él. Las raíces profundas se forman fuera de nuestra vista. Ese proceso necesita tiempo y continuidad. Dios usa Su Palabra para corregir pensamientos y sostener decisiones que todavía son frágiles.
Perseverar también implica aceptar que no controlamos el ritmo de nuestra madurez. Podemos responder a lo que Dios ya nos mostró y seguir disponibles para Su obra, aun cuando los resultados parezcan pequeños.
Tal vez estás frustrado porque un cambio está tardando. Esa frustración puede hacerte pensar que Dios dejó de obrar. Mira si sigues unido a Cristo. El fruto tiene su tiempo, y tu parte es permanecer donde tu vida sigue siendo alimentada.
Oración
Señor, dame paciencia para permanecer en Cristo mientras todavía no veo todo el fruto que espero. Afirma mis raíces en Tu Palabra y sostén mi perseverancia. En el nombre de Jesús, amén.