29 de agosto de 20261 Corintios 3:5-7

No necesitas ver todo el resultado

La fidelidad puede parecer pequeña cuando no vemos sus efectos. Dios nos llama a servir con responsabilidad y confiar en que Él sigue obrando aunque el resultado permanezca oculto.

Devocional

1 Corintios 3:5-7 presenta a Pablo y a Apolos como siervos que participaron en una misma obra. Pablo plantó, Apolos regó y Dios dio el crecimiento. Cada uno tuvo una participación real, pero el resultado final permaneció en las manos del Señor.

Esta palabra alcanza la frustración de quien se esfuerza y no percibe cambios. Tal vez hablaste de Jesús con alguien que siguió por el mismo camino. Quizás cuidaste de una persona durante mucho tiempo sin saber si tus actitudes hicieron alguna diferencia. Cuando la respuesta no aparece, puedes comenzar a dudar del valor de lo que hiciste.

Pablo nos enseña a respetar los límites de nuestra responsabilidad. Dios pone ciertas tareas delante de nosotros. Podemos ofrecer una palabra sincera, actuar con coherencia y permanecer dispuestos a servir. El crecimiento ocurre dentro de un proceso que muchas veces supera nuestro tiempo y nuestra percepción.

Una semilla sembrada hoy puede ser recordada por alguien en una etapa futura de su vida. Un gesto de cuidado puede alcanzar un dolor que nunca será contado. Tal vez jamás sabrás qué ocurrió después, pero Dios conoce cada etapa.

Permanece fiel a lo que el Señor puso delante de ti. La falta de un resultado visible no convierte la obediencia en algo inútil. Entrégale a Dios aquello que tus manos ya no pueden acompañar.

Oración

Señor, ayúdame a servir con fidelidad aunque no vea resultados. Enséñame a cumplir con mi responsabilidad y confiarte lo que está fuera de mi alcance. En el nombre de Jesús, amén.

Referencia bíblica

1 Corintios 3:5-7

Sagradas

Leer capítulo completo

5 ¶ ¿Qué pues es Pablo? ¿Y qué <I>es</I> Apolos? Sino siervos por los cuales habéis creído; y cada uno conforme <I>a lo que</I> el Señor dio.

6 Yo planté, Apolos regó; mas Dios ha dado el crecimiento.

7 Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento.