Colosenses 3:22-24 enseña que debemos realizar nuestro trabajo de corazón, como para el Señor. Pablo habla a personas que vivían bajo relaciones de servicio y les recuerda que Dios mira más allá de las apariencias. Él conoce la disposición con que cumplimos cada tarea.
Esta palabra alcanza los días en que trabajas cansado, recibes poco reconocimiento o desempeñas una función distinta de la que deseabas. El desánimo puede convertir cualquier responsabilidad en una carga. La frustración también puede aparecer en la manera en que tratas a tus compañeros, clientes o a quienes dependen de tu trabajo.
Servir a Dios en el trabajo implica actuar con honestidad cuando sería fácil hacerlo de cualquier manera. Implica cuidar lo que te fue confiado y respetar a personas que no pueden darte ninguna ventaja. También implica reconocer tus límites y buscar condiciones más justas cuando existe explotación o injusticia.
Tu empleo no define todo tu valor, pero tu manera de trabajar revela algo de lo que gobierna tu corazón. Tal vez nadie conozca tu fe en ese lugar. Aun así, tu conducta puede mostrar que respondes delante del Señor, incluso en las tareas que parecen pequeñas.
Observa hoy cómo estás trabajando. ¿El cansancio te está llevando a abandonar tu responsabilidad o puedes presentarlo sinceramente delante de Dios?
Oración
Señor, sosténme en las tareas de cada día. Dame responsabilidad, honestidad y sabiduría para enfrentar el cansancio. Que mi conducta en el trabajo sea coherente con mi fe en Cristo. En el nombre de Jesús, amén.