2 Corintios 2:14-17 presenta la vida cristiana como una fragancia que da a conocer a Cristo. Pablo también afirma que habla delante de Dios con sinceridad, sin usar la Palabra para obtener algún beneficio.
Esta imagen alcanza la forma en que nos perciben quienes conviven con nosotros. Alguien puede percibir a Cristo en la paciencia que recibe después de equivocarse, en la honestidad que encuentra cuando podríamos sacar ventaja o en la misericordia ofrecida sin interés.
El testimonio comienza antes de cualquier explicación. Se manifiesta en el trabajo, dentro de casa y en relaciones donde nadie está observando para felicitarnos. En esos lugares, nuestra vida muestra aquello que realmente está ocupando el corazón.
También hay un riesgo. El deseo de parecer espiritual puede llevarnos a exagerar experiencias, esconder debilidades y representar una perfección que no podemos sostener. Pablo señala una sinceridad vivida delante de Dios. Eso incluye reconocer los errores, pedir perdón y permitir que Cristo forme nuestra manera de actuar.
No necesitas fabricar una imagen fuerte para dar a conocer a Jesús. Permanece cerca de Él y observa lo que tu presencia está dejando en los demás. ¿Tu convivencia está despertando confianza, cuidado y verdad?
Oración
Señor, forma en mí una vida sincera delante de Ti. Que mis actitudes revelen a Cristo en las relaciones cotidianas y dame humildad para reconocer mis errores. En el nombre de Jesús, amén.