Cristo debe crecer más que tú
El servicio cristiano pierde su dirección cuando el deseo de ser reconocidos ocupa el lugar de Jesús. La vida encuentra libertad cuando nuestra presencia ayuda a las personas a mirar hacia Cristo.
El servicio cristiano pierde su dirección cuando el deseo de ser reconocidos ocupa el lugar de Jesús. La vida encuentra libertad cuando nuestra presencia ayuda a las personas a mirar hacia Cristo.
Devocional
Juan 3:27-30 muestra a Juan el Bautista cuando la atención de la gente comenzaba a dirigirse hacia Jesús. Al notar la comparación entre ambos ministerios, Juan reconoció su lugar y declaró: “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya”.
Esta frase revela más que humildad. Juan entendía que su misión no consistía en reunir personas alrededor de sí mismo. Había sido llamado a preparar el camino del Señor.
El mismo conflicto puede aparecer en nuestra vida. Podemos comenzar a servir con sinceridad y, poco a poco, desear que los demás reconozcan nuestro esfuerzo, experiencia o importancia. La comparación alimenta ese deseo. Cuando otra persona recibe elogios, algo dentro de nosotros puede inquietarse, aunque sigamos usando palabras espirituales.
Disminuir delante de Cristo implica permitir que Él examine nuestra necesidad de reconocimiento. A veces significa servir sin recibir crédito. En otras ocasiones, significa alegrarnos cuando alguien es fortalecido por medio de otra persona. El centro deja de estar en la imagen que construimos y vuelve a la fidelidad al Señor.
Observa tus actitudes hoy. Cuando hablas de lo que haces para Dios, ¿quieres dirigir la atención hacia Cristo o proteger tu propia importancia? Juan encontró paz al aceptar los límites de su tarea. Esa paz también puede alcanzar tu corazón.
Oración
Señor Jesús, libra mi corazón de la necesidad de ser reconocido. Enséñame a servir con sinceridad y alegrarme cuando otras personas encuentran en Ti lo que necesitan. En el nombre de Jesús, amén.
Referencia bíblica
27 Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere dado del cielo.
28 Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.
29 El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo es cumplido.
30 A él conviene crecer; a mí, ser disminuido.