14 de septiembre de 2026•Hebreos 10:19-23

Un corazón sincero delante de Dios

Podemos acercarnos a Dios gracias a Jesús, y la esperanza permanece firme cuando dejamos de sostener apariencias. Delante del Señor, la sinceridad nos permite reconocer el dolor, confesar lo que pesa y recibir dirección.

Devocional

Hebreos 10:19-23 afirma que podemos acercarnos a Dios por medio de la sangre de Jesús. Cristo abrió un camino vivo, y esa verdad cambia la manera en que enfrentamos lo que ocurre dentro de nosotros.

Muchas veces escondemos nuestros sentimientos para proteger la imagen que hemos construido. Aprendemos a decir que todo está bien aunque carguemos miedo, culpa o cansancio acumulado. Delante del Señor, esa apariencia pierde sentido. Él conoce nuestro corazón, incluso aquello que intentamos justificar o mantener en silencio.

La sinceridad comienza cuando reconocemos la verdad sin escapar de ella. Puede haber resentimiento en una relación, un deseo ocupando demasiado espacio o un área de la vida que tememos entregar. Podemos llevar todo eso a Dios porque Jesús ya abrió el camino.

Acercarnos al Señor no depende de una presentación perfecta. Ocurre por la obra de Cristo. Por eso podemos reconocer nuestra fragilidad sin abandonar la esperanza. Hebreos nos llama a mantenernos firmes porque quien hizo la promesa es fiel.

Examina lo que has estado escondiendo incluso de ti mismo. Ponlo delante de Dios con honestidad y permite que Su Palabra dirija tu próximo paso.

Oración

Señor, quiero acercarme a Ti con sinceridad. Muéstrame lo que necesito reconocer y trata mi corazón por medio de Tu Palabra. Mantén mi esperanza firme en Cristo. En el nombre de Jesús, amén.

Referencia bíblica

Hebreos 10:19-23

Sagradas

Leer capítulo completo

19 ¶ Así que, hermanos, teniendo atrevimiento para entrar en el Santuario por la sangre de Jesús, <I>el</I> Cristo,

20 por el camino que él nos consagró nuevo, y vivo, por el velo, es a saber, por su carne,

21 y <I>teniendo</I> aquel Gran Sacerdote, sobre la casa de Dios,

22 lleguémonos con corazón verdadero, y con fe llena, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia

23 retengamos firme la profesión de nuestra esperanza, que fiel es el que prometió.