21 de septiembre de 2026•Efesios 2:1-6

Mira tu vida desde Cristo

La gracia de Dios cambia el lugar desde donde vemos nuestra historia. En Cristo recibimos una vida nueva y aprendemos a enfrentar el presente con una esperanza que no depende solamente de las circunstancias

Devocional

En Efesios 2:1-6, Pablo recuerda que, sin Cristo, estábamos atrapados en una vida guiada por deseos desordenados y por los patrones de este mundo. Después muestra lo que Dios hizo por Su misericordia: nos dio vida juntamente con Cristo y nos hizo sentar con Él en los lugares celestiales.

Esta verdad alcanza la manera en que interpretamos nuestra propia historia.

Podemos mirar el pasado desde la culpa, el presente desde el miedo y el futuro desde la inseguridad. Las circunstancias terminan convirtiéndose en la medida de todo. Pablo nos recuerda que nuestra vida recibió una nueva referencia en Cristo.

Esto no elimina las responsabilidades ni los dolores concretos. Seguimos trabajando, tomando decisiones y enfrentando situaciones que requieren sabiduría. La diferencia aparece en el lugar desde donde miramos todo.

Quien pertenece a Cristo no tiene que permitir que una pérdida, un fracaso o una etapa difícil defina su identidad. Su vida está afirmada en una obra que Dios ya realizó.

Tal vez hoy estás mirando tu historia solamente desde aquello que salió mal. Lleva esa mirada delante del Señor. Permite que la verdad de tu vida en Cristo alcance la manera en que entiendes el presente.

Oración

Señor, ayúdame a mirar mi vida desde lo que realizaste en Cristo. Afirma mi corazón en esta verdad cuando las circunstancias intenten dominar mis pensamientos. En el nombre de Jesús, amén.

Referencia bíblica

Efesios 2:1-6

Sagradas

Leer capítulo completo

1 ¶ Y <I>él os hizo vivir a</I> vosotros, estando muertos en vuestros delitos y pecados,

2 en que en otro tiempo anduvisteis conforme a la condición de este mundo, conforme a <I>la voluntad del</I> príncipe de la potestad de este aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de incredulidad,

3 entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.

4 ¶ Pero Dios, que es rico en misericordia, por su mucha caridad con que nos amó,

5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con el Cristo; por <I>cuya</I> gracia sois salvos;

6 y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en lugares celestiales en Cristo Jesús,