Efesios 2:8-10 muestra que somos salvos por gracia, mediante la fe, y que esta salvación es un regalo de Dios. Pablo dirige nuestra mirada hacia el origen de la esperanza: viene del Señor y llega a nosotros por medio de Cristo.
Esta verdad alcanza una parte profunda del corazón. Muchas veces intentamos construir seguridad espiritual con aquello que hacemos. Oramos, servimos, ayudamos a alguien y esperamos sentir que Dios nos aceptará más por causa de eso. Poco a poco, la obediencia puede convertirse en una exigencia silenciosa.
Pablo presenta otro orden. Dios nos alcanza por Su gracia y luego prepara buenas obras para que caminemos en ellas. El servicio cristiano encuentra su lugar cuando nace de una vida que ya recibió el amor del Señor.
Esto también cambia la manera en que miramos a los demás. La gracia quita de nosotros la superioridad, porque todos dependemos de la misericordia de Dios. Nadie llega delante de Él con una historia capaz de sostener su propia salvación.
Tal vez estás cansado de intentar demostrar que mereces permanecer cerca de Dios. Regresa al principio. Tu esperanza nació en la gracia y continúa firme en Cristo.
Oración
Señor, gracias por la gracia que recibí en Cristo. Guarda mi corazón de confiar en mis propios méritos y enséñame a vivir con gratitud, obedeciendo a Tu amor. En el nombre de Jesús, amén.