En Juan 8:31-32, Jesús afirma que Sus discípulos permanecen en Su Palabra. Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.
Esta libertad crece cuando permanecemos cerca de Él. No surge después de escuchar a Jesús una sola vez y continuar viviendo según los mismos criterios. Necesitamos volver a Su Palabra, incluso cuando toca áreas que preferiríamos mantener ocultas.
Hay miedos antiguos que siguen influyendo en nuestras decisiones. Algunos deseos han ocupado demasiado espacio. También podemos defender formas de pensar aprendidas hace años, aunque ya percibamos el daño que producen.
La verdad de Jesús alcanza todo eso. Muestra aquello que nos ata y señala un camino de vida. En ciertos momentos, la libertad comienza con una admisión sencilla: mi manera de pensar necesita ser corregida.
Permanecer en la Palabra requiere humildad para escuchar, reconocer y obedecer. Jesús no ofrece una libertad vacía, basada en hacer todo lo que queremos. Él nos saca de la mentira que distorsiona nuestra identidad y nos aleja de Dios.
Permanece cerca de Su Palabra. Permite que alcance también aquello que todavía intentas controlar por tu cuenta.
Oración
Señor Jesús, mantén mi corazón en Tu Palabra. Muéstrame lo que necesita ser transformado y enséñame a vivir en la libertad que encuentro en Ti. En el nombre de Jesús, amén.